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Para conseguir una educación integral es preciso atender a la totalidad del ser humano: la corporeidad, la inteligencia, la voluntad, la afectividad y la dimensión espiritual (moral y religiosa).

El objetivo de la educación es enseñar a pensar o, lo que es lo mismo, enseñar a buscar la verdad; y ayudar a fortalecer la voluntad, de modo que la persona esté en condiciones de adherirse libremente a la verdad hallada y pueda seguirla y superar las dificultades que encuentre. Y todo esto, cultivando y orientando los sentimientos y afectos. En Jardín Crisol procuramos en definitiva, educar la capacidad de dar, de darse y de recibir, estando abiertos a Dios y a los demás.

Desarrollo de la corporeidad

A través de actividades físicas y neuromotrices estimulamos el desarrollo de las aptitudes sensoriales y motrices que facilitan una madurez y organización neurológica correcta. Asimismo, estas actividades fomentan la actitud de superación personal y los hábitos de higiene personal.

Desarrollo intelectual

Proporcionando conocimientos, aprendizajes instrumentales básicos –lectura, escritura y cálculo- y los primeros hábitos de trabajo, procuramos el máximo desarrollo de la capacidad de cada niño en la interacción con su entorno. Aprovechamos su curiosidad natural y le presentamos un medio rico en estímulos y objetos a explorar y conocer.

Educación de la voluntad

Con ella los niños se forman en el ejercicio de la libertad a través del esfuerzo y en sentido de responsabilidad, que hace posible, con la madurez, el recto ejercicio de la libertad personal. A través de la repetición frecuente de pequeños actos potenciamos la adquisición de hábitos, fundamento de las virtudes. Empezando por el ejemplo, cultivamos detalles de orden, iniciativa, obediencia, sinceridad, puntualidad, autonomía, limpieza, para enriquecer la personalidad y mejorar el ámbito en el que todos convivimos con muestras de respeto hacia los demás.

Desarrollo afectivo y social

La vida de los niños y niñas, y de modo muy especial en este Nivel, está impregnada de afectividad. Jardín Crisol promueve el desarrollo de la autoestima y de la seguridad personal, con un enfoque positivo y cercano al niño.

La convivencia con otros niños ofrece numerosas ocasiones para su inserción social y la educación escolar colabora en el crecimiento de las capacidades y competencias necesarias para su integración en la sociedad. Este desarrollo se produce, básicamente, como resultado del aprendizaje que tiene lugar a través de la continua interacción con otras personas, con los instrumentos de trabajo y con el medio.

Educación religiosa, moral y espiritual

Jardín Crisol ofrece formación doctrinal religiosa, moral y espiritual, que lleva cada niño a tomar conciencia de su condición de hijo de Dios y hermano de Jesucristo, a quererles y dirigirse a ellos confiadamente. Valoramos la devoción a la Virgen María, Madre de Dios y madre nuestra, como camino seguro para querer más a Dios y a los demás.